martes, 15 de julio de 2014

LA MÚSICA Y LOS GRIEGOS

¿Sabías que para los griegos la música era reflejo del macrocosmos y era también un molde para forjar los sentimientos del alma?¿Sabías que la música era asignatura obligatoria en la antigua Grecia para tener una educación completa?
Tenían lo que llamaban las artes de la música, que incluían: la poesía, la música y el baile. El baile y la música no podían separarse, siempre estaban ligados.


Estos grabados representan figuras femeninas tañendo diversos instrumentos musicales mientras practican danzas.
   Así pues, la música ocupaba el centro del pensamiento griego.






La palabra música deriva del término musa. La específica de la música fue Euterpe.


  • Calíope (poesía épica) aparece con una tablilla y un estilete, y a veces con un pergamino.
  • Clío (historia) aparece sentada, con un pergamino abierto o un cofre de libros.
  • Erato (lírica y poesía amorosa) lleva una lira.
  • Euterpe (música y poesía lírica) con una flauta.
  • Melpómene (tragedia) con una máscara trágica, la cabeza rodeada de hojas de parra y llevando coturnos.
  • Polimnia (poesía sacra y geometría) aparece con gesto serio.
  • Talía (comedia) aparece con una máscara cómica.
  • Terpsícore (danza) aparece con un instrumento musical de cuerda (la lira o la viola) y a veces bailando.
  • Urania (astronomía y astrología) con un compás y un globo celeste.
Platón y Aristóteles."La escuela de Atenas". Rafael.





                


Os pongo aquí una reflexión hecha por aquel filósofo fundador de la Escuela de Atenas, el señor Platón y otra después de su discípulo Aristóteles:
 «Nuestra música estuvo una vez dividida en sus formas correctas (...) No estaba permitido intercambiar los estilos melódicos de estas formas establecidas con otras. El conocimiento informaba el juicio y penalizaba la desobediencia. No había silbidos, ruidos no musicales, o palmas para aplausos. La regla era escuchar silenciosamente y aprender; niños, profesores y la multitud se mantenían en orden ante la amenaza del palo. (...) Pero luego, la anarquía no musical fue dirigida por poetas que tenían talento natural pero eran ignorantes de las leyes de la música (...) A través de la estupidez se engañaron en pensar que no había bien o mal en la música, que debía ser juzgada en función del placer que diese. Con sus obras y sus teorías infectaron a las masas con la presunción de creerse jueces válidos. Por lo que nuestros teatros, antes silenciosos, se volvieron vocales, y la aristocracia musical llevó a una perniciosa teatrocracia (..) el criterio no era música, sino una reputación por la habilidad promiscua y un espíritu de ruptura de las leyes.»
    Platón


“La música, en ello convienen todos, es un delicioso placer, ya sea sola o acompañada de cantos (...). Esto bastaría por sí solo para introducirla en la educación (...).”

“Nada hay más influyente que el ritmo y los cantos para imitar la cólera, la bondad, el ánimo, la sabiduría... La música es ciertamente una imitación de los sentimientos morales.”

    Aristóteles


Los griegos estaban convencidos de que la música mejoraba la calidad de vida. Y su importancia en la educación era un hecho para las brillantes mentes del llamando mundo Griego.

Se le atribuyen a la música poderes sanadores de mente y espíritu.
Los grandes filósofos avalaban y defendían la teoría de que estudiar música engrandecía el espíritu, así que ¿vas a pasar por alto esta oportunidad única para versarte en las artes musicales y aprender así, algo más sobre ella?


LA REVOLUCIÓN DE LA REVOLTOSA




Prometía ser un viaje en el tiempo de la mano de Ruperto Chapí (1851-1909), hasta el Madrid de 1897; prometía ser una visita a un patio de vecinos muy concurrido, con Felipe y Mari Pepa como protagonistas. Allí es hasta donde los Teatros del Canal tenían intención de trasladarnos, con la conmemoración de los cien años de la muerte de Fernández Shaw, uno de los dos libretistas de esta zarzuela: La Revoltosa, pero el Delorean nos trasladó al año falso.
La representación de este sainete lírico en un acto, tuvo lugar en la Sala verde de los anteriormente nombrados Teatros del Canal, siendo representada allí desde el día 30 de abril de este mismo año.


La música estuvo a cargo de la JORCAM Académica, orquesta y coro, bajo la dirección de Miguel Roa y Manuel Coves.
En el reparto teatral contamos con las actuaciones de:
Sandra Ferrández en el papel de Mari Pepa
Marco Moncloa en el papel de Felipe
Emilio Gavira en el papel de Candelas
Marina Rodríguez-Cusí en el papel de Soledad
Itxaro Mentxaka en el papel de Gorgonia
Paco Lahoz en el papel de Cándido
Tony Cruz en el papel de Tiberio
Sandro Cordero en el papel de Atenedoro
Mar Abascal en el papel de Encarna
Quique Gómez Vallalta/ Oliver J. Bartek en el papel de Chupitos
Yasmina Pineda en el papel de Bailarina

La escenografía y el mobiliario escénico, a cargo del también director de escena Juan Carlos Pérez de la Fuente, podían ser visualizados nada más acceder al teatro y se mostraban ante el oyente como algo sobrios y estáticos. Tal escenografía, incluyendo las consabidas escaleras en color rojo que conducen al piso de arriba, constituirían el patio vecinal donde transcurre esta zarzuela.
La representación comenzó puntual con el más que esperado Preludio que abre paso a este sainete lírico.
Cabe destacar desde el primer momento la estupenda interpretación orquestal bajo la dirección de los anteriormente citados Miguel Roa y Manuel Coves.
El Preludio, considerado la “Sinfonía de Madrid”, hizo gala de su acostumbrado cuerpo sonoro y de su textura densa que traía a nuestras mentes el ambiente chulapo del Madrid del siglo XIX mediante característicos giros melódicos y el uso de ritmos de jotas, seguidillas y guajiras. Durante su ejecución, se visualizaba en el escenario el baile aflamencado de la bailarina del reparto (Yasmina Pineda), que, vestida con un traje de encaje blanco y un mantón de Manila rojo, deslució este vibrante Preludio con un baile individual, que nos hacía echar de menos una participación más numerosa en escena acorde con el arranque musical festivo de este Preludio.
La acústica del teatro no era la idónea y se echaba de menos, por parte de algunos de los intérpretes, una proyección vocal adecuada que pudiera permitir al público disfrutar de una cómoda escucha sin tener que agudizar el oído en algunos momentos.
Cabe destacar la espléndida interpretación escénica y musical de Emilio Gavira en el papel del Señor Candelas, que aportó dinamismo y diversión a la escenificación de este sainete.
Durante la escucha del famosísimo dúo entre Felipe y Mari Pepa, era lícito percatarse de algunos desajustes en el tempo entre cantantes y orquesta debidos a la poca atención prestada al director por parte de dichos cantantes, a la ya referida falta de proyección vocal de los intérpretes y la poca acústica del teatro. Como resultado obtuvimos un dúo no exento de frenesí y arrebato aunque sí de lucidez vocal por parte de la protagonista. La escena concluyó con un final turbio debido a una pasión excesivamente desenfrenada que acabó por arrancar, por un lado, la camiseta de Felipe a manos de una Mari Pepa entregada a fervientes pasiones, y, por otro, murmullos y risas nerviosas en el público.
Al final de la representación, intérpretes y oyentes pudieron percatarse del exiguo entusiasmo de la ovación final. En resumen, pocos aplausos y “un público divertido que se iba por donde había venido”.
Como conclusión del viaje, hay que señalar que no se pudo disfrutar plenamente de los enredos y conjuntos vocales acaecidos en ese patio de vecinos madrileño en tiempos de verbena. Alguien manipuló el Delorean.

Día: 4 de mayo de 2011
Hora: 21:00h.

Solista/s:
Sandra Ferrández en el papel de Mari Pepa
Marco Moncloa en el papel de Felipe
Emilio Gavira en el papel de Candelas
Marina Rodríguez-Cusí en el papel de Soledad
Itxaro Mentxaka en el papel de Gorgonia
Paco Lahoz en el papel de Cándido
Tony Cruz en el papel de Tiberio
Sandro Cordero en el papel de Atenedoro
Mar Abascal en el papel de Encarna
Quique Gómez Vallalta/ Oliver J. Bartek en el papel de Chupitos
Yasmina Pineda en el papel de Bailarina

Orquesta:
JORCAM Académica y coro

Director/es:
Miguel Roa y Manuel Coves

Dirección de escena:

Juan Carlos Pérez de la Fuente

CONCIERTO PARA VIOLÍN OP.35 EN RE MAYOR

Crítica CD
PIOTR ILICH TCHAIKOVSKY (1840-1893)

El concierto para violín Op. 35 en Re Mayor de Tchaikovsky forma parte del repertorio de muchos violinistas actuales, debido a su lucidez y virtuosismo.
Este concierto, el único para violín de este compositor, fue compuesto en mazo de 1878 y dedicado al famoso violinista Leopold Auer, quien no dudó en tacharlo de “inejecutable”. De esta opinión eran también violinistas como Yosif Kotek. La crítica tampoco trató con benignidad a este concierto, así el clasicista Eduard Hanslick comentaba: "ya no se toca el violín, más bien se le dan tirones, se rompe en pedazos y se le llena de cardenales". Con tal motivo, el estreno no pudo celebrase hasta el año 1881 en Viena, cuando el violinista Brodsky se atrevió a tocarlo. Después del estreno, el compositor re-dedicó el concierto a este violinista diciendo: “Para el re-creador del concierto considerado imposible, de parte del agradecido Pyotr Tchaikovsky”.
A pesar de tan poco venturoso comienzo, la obra se convirtió rápidamente en una de las más populares entre los conciertos de la época.

Las versiones seleccionadas para esta comparativa son: la versión de Yehudi Menuhin acompañado por la RIAS- Symphonie- Orchester bajo la dirección de Ferenc Fricsay para audite, del año 1948; la de Itzhak Perlman acompañado por la Israel Philarmonic Orchestra bajo la dirección de Zubin Mehta para EMI Classics, del año 2005; la versión de David Garrett acompañado de la Russian National Orchestra bajo la dirección de Mikhail Pletnev para Deutsche Grammophon, del año 2001.

La interpretación de Perlman de este concierto es cuidadosa y sensible, hay expresividad y fluidez, aunque en general se echan en falta algunas dinámicas y agógicas, señaladas expresamente en la partitura en la partitura.
De nuevo, Perlman vuelve a hacer gala de su virtuosismo dejando escuchar cada sonido con nitidez en las rapidísimas escalas que pueden escucharse en este concierto.

La interpretación de David Garrett, es sin duda, la más expresiva de las tres. El intérprete se ciñe a las indicaciones del autor. Es una versión en general cuidada, aunque en el primer movimiento, el intérprete pierde velocidad haciendo que resulte, por momentos, pesado.
La interpretación de Yehudi Menuhin es, con diferencia, la más lenta de las tres. Sin poner en absoluto en tela de juicio la brillantez técnica de este afamado intérprete en esta granbación, hay que decir que esta no es precisamente, una de sus mejores interpretaciones.
En el primer movimiento escuchamos a un incómodo y desafinado Menuhin, que patina en la ejecución de los armónicos, el sonido y en la afinación de las dobles cuerdas y de los acordes. En los dos siguientes movimientos se aprecia más seguridad y un mejor sonido por parte del intérprete, aunque cabe destacar la pequeña supresión temática que se realiza al comienzo del tercer movimiento que no tiene, aparentemente, sentido alguno.

Por otro lado, es de agradecer, que en esta grabación, no se hayan suprimido las respiraciones del intérprete ni los demás sonidos extra-interpretativos, esto hace que la audición sea más real.

Lourdes MS Figueroa

UN MARTIRIO FRANCÉS

Viernes 23 de octubre de 2009 Primer concierto del 14 Ciclo Complutense de Conciertos.



El concierto, a cargo de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Leipzig y bajo al batuta de Jun Markl, abrió su programa con El Martirio de San Sebastián de Debussy. Al comienzo la sonoridad empastada, los continuos contrastes dinámicos y la buena dirección de Märkl contrastaron con un final de la obra, a mi parecer, un tanto monótono, como si el carácter que se advirtió al principio del concierto hubiera cambiado al extremo opuesto. Al finalizar la obra resonaron a mi alrededor gruñidos de desencanto y, por lo general  pocos aplausos.

La segunda parte del concierto, consistió en la, por momentos, brillante interpretación de Gautier Capuçon del Concierto para violoncello y orquesta nº1 en la menor de Saint-Saëns. Gautier Capuçon dejó entrever, en ocasiones, claros desajustes de tiempo entre el solista y la orquesta en algunos de los fragmentos, ya que se podía apreciar que no miraba al director todo lo que debiera; se pudo observar, así mismo, un poco de imprecisión y desafinación en las escalas rápidas.
Gautier Capuçon, violoncelista profesional, se dejó llevar, por esa emoción incontenible que le caracteriza en sus interpretaciones, que le llevó a perder el arco durante uno de sus magníficos solos, cosa que supo salvaguardar de forma discreta y muy profesional. Al finalizar la obra, la acogida del público fue espectacular obligando así al intérprete a ofrecer un bis.

La tercera parte del concierto consistió en la interpretación de la Sinfonía fantástica de Berlioz, al parecer, la obra más esperada por todo el auditorio.
Cabe destacar la destreza con la que Märkl supo dirigir esa orquesta romántica. La interpretación fue entretenida y amena, justo como todo el público esperaba. 
Cabe destacar la predisposición del público a bailar desde el momento en que la orquesta presentó el tema principal del segundo movimiento de la sinfonía: “El baile”.
Al final de la obra, la acogida fue la esperada desde el comienzo de la misma: grandes aplausos; en agradecimiento la orquesta nos obsequió con una maravillosa interpretación del preludio del acto tercero de Lohengrin de Wagner.



                                                                                                     Lourdes MS Figueroa

CONCIERTO HOMENAJE



Como el programa del evento muy bien informa, el concierto se celebró para conmemorar el Bicentenario del nacimiento de Chopin y el 150 aniversario del nacimiento de Mahler, nacidos respectivamente en el 1810 y en el 1860 con sus primeros trabajos pianísticos y sinfónicos.
En la primera parte del concierto, tuvimos el placer de escuchar el Concierto para piano y orquesta nº1 en mi menor de Chopin, que es considerado una obra temprana que preludia lo que sería más adelante el romanticismo chopiniano. Está compuesto en el año 1829, cuando Chopin contaba con diecinueve años, así que bien puede ser considerado como un resumen de la literatura pianística del compositor.
Esta partitura es destacable por la brillantez y expresividad de la parte pianística, y por la belleza del movimiento lento que preludia, y nunca mejor dicho, lo que en pleno Romanticismo serán los preludios chopinianos.
Schumann  describió este concierto como una continuación de Beethoven.

La segunda parte consistió en la interpretación de la primera sinfonía de Mahler. 
La sinfonía, llamada “Titán”, toma su nombre de una novela de de Jean Paul.
Al estrenarse la obra por primera vez en el año 1889 con el nombre de “Poema sinfónico”, fue calificada de “vulgar y sin sentido”, pero hoy en día se ha convertido en una de las sinfonías más apreciadas de Mahler puesto que no es tan larga como los demás trabajos sinfónicos del autor y es, por tanto, amena e interesante a la escucha.
La sinfonía consta de cuatro movimientos:
1.           Langsam, schleppend: despacio
2.           Kräftig bewegt: movimientos fuertes.
3.           Feierlich und gemessen, ohne zu schleppen: Solemne y mesurado sin arrastrar
4.           Stürmisch bewegt
Mahler también fue compositor de canciones, las cuales, incluyó en sus sinfonías. En la sinfonía que nos ocupa, incluyó la canción: “Lieder eines fahrenden Gesellen” (Canciones de un caminante), que se puede escuchar en los movimientos inicial y final de esta sinfonía.
Originalmente, la sinfonía tenía un movimiento adicional llamado Blumine (Florecillas). Sin embargo Mahler retiró este movimiento; y en la actualidad casi nunca se interpreta con la sinfonía, aunque sí por separado.

El día 30 de enero tuvo lugar en el Auditorio Nacional el concierto referido, al cual asistió una gran afluencia de público entusiasta de la música que acudió, principalmente, a escuchar la sinfonía de Mahler, muy popular en los ciclos de conciertos.

... Y comenzó el concierto…un elegante Dejan Lazic hacía su entrada en el escenario del Auditorio Nacional para interpretar el concierto nº1 de piano de Chopin junto con la Orquesta sinfónica de Bamberg.
En los dos únicos conciertos para piano que escribió Chopin, hay una gran musicalidad en dónde se da especial importancia a la línea melódica del piano.
Respeta el principio de la doble exposición, en el cual, la orquesta presenta el tema principal antes de que el piano tome las riendas casi absolutas de la música, relegando la orquesta a un segundo plano, así, los conciertos de Chopin pueden interpretarse prescindiendo de la orquesta.
El concierto comenzó con el Allegro maestoso interpretado por el pianista con una gran habilidad y destreza debido a su extremo virtuosismo. Pianista y orquesta mantuvieron en todo momento una buena comunicación y estuvieron compenetrados gracias, en gran parte, a la maravillosa dirección de Nott.
Al Allegro le siguieron los dos siguientes movimientos: Romaza y Rondó, siendo destacable la musicalidad y la sensibilidad del tiempo lento.

Dejan Lazic interpretó bien el concierto haciendo gala de su formidable técnica pianística, pero dejando mucho que desear en la calidad de sonido emitido, pues por momentos, el piano quedaba en un segundo plano siendo sepultado por el tutti orquestal en muchos de los pasajes. No obstante, al final de concierto, el público, satisfecho, rogó un bis al pianista. 
Este concierto, en sí constituyó todo un homenaje a Chopin por el hecho exclusivo de interpretar la primera de sus obras para piano y orquesta en la celebración de su bicentenario.


En la segunda parte del concierto tuvimos el placer de escuchar la primera sinfonía de Mahler, cuya interpretación, a cargo de la orquesta, fue sublime.
Se pudo apreciar muy bien el genio natural de Mahler para la orquestación, el cual se vio perfeccionado por su constante actividad como director. Esta perfecta combinación de orquestación fue especialmente novedosa es el tratamiento del viento metal y viento madera, de entre los cuales destacó la interpretación del oboe solista y de los fagotes.
Importante fue también la plantilla de contrabajos y la de percusión.

Como comenta el director de El Cultural: “Los músicos de la Bamberg, parecen absorber la energía de las raíces mismas de la tierra y son capaces de conectar con la centenaria tradición germana”.
 Así pues, y muy de acuerdo con esta afirmación, se puede decir que el entusiasmo del director por Mahler fue transmitido a la orquesta de manera excepcional dando al público la oportunidad de escuchar y sentir ese mahlerianismo del que hace gala Nott en cada una de sus interpretaciones que constituyen en sí mismas y a todos los efectos un homenaje.




                                                                                    Lourdes MS Figueroa

EL REY QUE RABIÓ



Ramos Carrión/Vital Aza/ Ruperto Chapí

Coros Cantores de Madrid, Director: José Perera
Maestro Concertador: Julián Perera
Gran Orquesta Sinfónica, Director: Ataúlfo Argenta
Intérpretes:
·         El Rey: Pilar Lorengar
Rosa: Toñy Rosado
General: Manuel Ausensi
Jeremías: Carlos Munguía
María: Ana María Fernández
Intendente: Agustín S. Luque
Almirante: Rafael Maldonado
Gobernador: Manuel Tierra
Capitán: Carlos S. Luque
·         Alcalde: Luis S. Luque
·         Juan: Manuel Tierra
Coros Cantores de Madrid
Gran Orquesta Sinfónica
Ataúlfo Argenta, director

Argenta era un afamado director de Castro Urdiales, Cantabria.
Comenzó tocando el piano, afición que heredó de su padre, luego comenzó a recibir clases de violín, que con los años, Ataúlfo llegaría a tocar bastante bien.
Tenía una voz bonita de tiple y le gustaba cantar en un coro del que fue pronto solista.
A los doce años ofreció su primer concierto.
Poco después se trasladaría a Madrid para estudiar música en el Conservatorio de Madrid. En 1928 ingresa como tenor en la Masa Coral de Madrid, donde pese a sus pocos años se convierte en ayudante del maestro Benedito.
Comienza a hacerse famoso como pianista, aunque no fue hasta 1945 cuando se le presentó la oportunidad de dirigir la Orquesta Nacional como segundo director con Pérez Casas. En 1947 es nombrado director cotitular de la Orquesta Nacional y en 1949, al morir Pérez Casas, Argenta queda al frente de al Orquesta Nacional.

En al año 1957 realiza una gran labor a favor del género lírico español participando en la grabación discográfica de las principales zarzuelas de nuestro repertorio.
Con Argenta, se da a conocer una nueva generación de intérpretes vocales como: Pilar Lorengar, Manuel Ausensi o Toñy Rosado, entre otros, que tenemos el placer de escuchar en esta exquisita grabación.
Este CD constituye el legado de un vinilo que fue grabado en la década de los cincuenta.
Contiene la zarzuela de Ruperto Chapí El rey que rabió, que muy acertadamente se está dando a conocer en la actualidad, debido la celebración del centenario de la muerte del autor, celebrada en el año 2008.

En este disco publicado por el sello Vocación Records, encontramos una edición con las imperfecciones sonoras propias del vinilo, pero que gracias a las tecnologías actuales han podido subsanarse para dar lugar a esta magnífica obra, en la que la orquesta, bajo la dirección de Ataúlfo Argenta y los intérpretes y el coro, bajo la batuta de José Perera, nos brindan para la posteridad con una de las magistrales interpretaciones de esta zarzuela.
La interpretación muestra la esencia zarzuelera de Chapí, con unos dúos y conjuntos muy bien empastados y afinados, que conforman una excelente y amena grabación para el recuerdo de sus intérpretes.
En cuanto al excepcional reparto de esta grabación cabe destacar la voz lírica y vibrante de Pilar Lorengar en el papel masculino del Rey como fue escrito originalmente, el magnífico Carlos Munguía en el papel de Jeremías, con sus agudos vibrantes y redondos y su voz poderosa y a Manuel Ausensi, en el papel del General, una voz de barítono que en la grabación destaca por su belleza, su timbre y su claridad.
Hay que alabar también la interpretación por parte del coro que infunde fuerza y brillantez respaldado por la excepcional Gran Orquesta Sinfónica.

En cuanto a la presentación de este CD, es bastante típica y muy sencilla. Contiene unas notas en el interior referentes al autor de la zazuela, en las que se relata muy brevemente su biografía sólo en español, aunque no figura por quien están escritas.
Como portada al disco encontramos la foto de una de las escenas de esta zarzuela en tonos amarillentos, la misma imagen que se expone en el soporte digital junto con el título de la zarzuela.

Así pues, esta grabación constituye un bonito legado de este genial director como fue Ataúlfo Argenta.




                                                                                 Lourdes MS Figueroa

STRAUSS A LA ESPAÑOLA


Día: 22 de diciembre de 2009
Hora: 22,30h.
Solistas: Liudzmila Lazarchick, soprano
Tatsiana Tretiak, sorpano, soprano
 Elena Shevedova, soprano
Orquesta:
Strauss Festival Orchestra con ballet
Director/a:
Aidar Torybaev, Nikolai koliadko, Alexander Titov
Obras: Johann Strauss II (1825- 1899)
Valses, polkas, marchas



Veintidós de diciembre: ambiente de Año Nuevo vienés en el Auditorio Nacional de Música de Madrid a cargo de: la Strauss Festival Orchestra y del Strauss Festival Ballet Ensemble. Ambos, un proyecto surgido en 1910 y que lleva cada año la música de Strauss a nuestros auditorios con ocasión del Año Nuevo.

El Auditorio a las diez y media de la noche del citado día veintidós de diciembre, era un hervidero de personas que acudían ansiosas a escuchar en Madrid la interpretación de las famosas polkas y valses de Strauss II (1825-1899), que todos los primeros de año nos ofrece por televisión la Orquesta Filarmónica de Viena.

El programa, comenzaba abriendo la velada con la más que apropiada Obertura El Murciélago, siguiéndolo a ésta, obras como: Rosas del Sur, la polka  De caza… y como final de esta primera mitad, interpretaron la Sinfonía “de los adioses”, (adagio) de Haydn.
En la segunda parte nos ofrecieron, entre otras obras: El vals del Emperador, Cuentos de los bosques de Viena, la polka Klipp klapp, Sangre vienesa…

La interpretación a cargo de la orquesta fue la esperada, los músicos supieron transmitir al público la alegría y dinamismo de los valses y polkas vieneses, salvando algunas idas de tempo; no así el ballet, que nos sorprendió desde varios frentes: desde el punto de vista estético: con un baile aflamencado que iba acorde con el vestuario de las bailarinas, provisto de volantes, claveles en el pelo y abanicos, y desde el punto de vista visual: mediante su baile descoordinado y desacompasado con la orquesta.
De esta manera, valorando la importancia del elemento visual, el concierto no consumó el objetivo de permitir al oyente transportarse completamente a la Viena imperial del siglo XIX, dejándolo, así en un estadio intermedio entre los grandes bailes vieneses y un espectáculo propio de la feria de Sevilla con un regusto a vals.

Sin embargo, cabe valorar también el aspecto humorístico durante el transcurso del concierto, así en la interpretación de la polka De caza, uno de los integrantes de la orquesta, provisto de gorro y escopeta amenizó la polka simulando la caza de un pato de peluche.
La sinfonía “de los adioses” de Haydn, comenzó con la aparición en el escenario de uno de los percusionistas de la orquesta que provisto de un silbato y una pancarta que rezaba: “Si no pagas no tocamos”, preparó al público para la salida paulatina de los músicos del escenario durante la interpretación de la obra.
Durante la interpretación de la polka Champaña, el director y otro de los músicos brindaron con champán.
También los músicos intervinieron en la interpretación de algunas marchas y polkas con gritos y vítores.

Otro de los aspectos a comentar de este concierto fue la intervención de la solista Elena Shvedova en algunas de las piezas como el aria de Adela de “El Murciélago”, o “Cuentos en los bosques de Viena”.
La soprano, en sus primeras apariciones en escena cantó sin demasiada brillantez, flojeando en los agudos y siendo sepultada por la orquesta en los graves, pero poco a poco fue empastando la voz con la textura orquestal hasta ofrecer una perfecta interpretación del vals Voces de primavera, consiguiendo de esta manera, arrancar al público una gran ovación al final del concierto.

Como bis interpretaron  El Danubio azul acompañado una vez más por el ballet y La marcha Radetzky empañada por las acostumbradas palmadas a destiempo por parte del público, y que, a pesar de los vanos esfuerzos del director por dirigir al público, se hicieron durante toda la obra. Bien es sabido que dirigir al público asistente es trabajo arduo para cualquier director que se precie.

En conclusión, la impresión global del concierto no fue del todo satisfactoria; ya que dejaba intuir al oyente estar asistiendo a un concierto bastante poco ensayado y coordinado.



Lourdes MS Figueroa
                                                                       Crítica publicada en la revista virtual Inventio Magazine