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lunes, 23 de febrero de 2015

¡PRÓXIMA PARADA: BROADWAY!

Día: 21 de febrero de 2015
Hora: 11.30h.
Solistas: Clare Foster, Damian Humbley y Jeremy Blossey
Orquesta: Orquesta clásica Santa Cecilia
Director/a: Kynan Johns
Obras: Selección de obras de musicales de Broadway.

No se si alguno de vosotros siguió mi consejo y acudió a escuchar al Auditorio Nacional el concierto sobre musicales de Broadway que recomendé en mi página de Facebook: https://www.facebook.com/gemminiani; yo sí y la verdad es que ha sido todo un acierto. El hallazgo del día fue el director, Kynan Johns, al cual no conocía y que merece todos los elogios puesto que, a parte de dirigir de una manera estupenda a la Orquesta Clásica Santa Cecilia, compartió con el público (en inglés, aunque chapurreando lo que podrían llamarse “palabras clave” en español) el contenido del programa bromeando y elaborando una complicidad con el público que quedó sobradamente agradecida en la cuantiosa y explosiva ovación final.

El director Kynan Johns

La orquesta me sorprendió gratamente puesto que hacía años que no escuchaba a esta agrupación. Impecables todos los intérpretes que, juntos, condujeron la nave temporal conducida por un musical "Señor Spot" hasta la cima del musical de Broadway. Dentro de la fabulosa agrupación debo destacar la labor impecable de toda la percusión, esencial en la interpretación de este tipo de programas con obras compuestas para el cine durante la primera mitad del siglo XX, en donde se fusionan diferentes estilos y ritmos: swing, ragtime, etc....
La orquesta acompañó el canto de Clare Foster, Damien Humbley y Jeremy Blossey, todos ellos cantantes profesionales e incluso actores de teatro conocidos, como es el caso de Damian Humbley.
De la excelente interpretación instrumental que ofreció la agrupación no puedo dejar de mencionar la interpretación de las Danzas Sinfónicas de West Side Story (Leonard Bernstein); resultado ser una de las mejores interpretaciones del famoso Mambo que he tenido la oportunidad de escuchar en directo.

Más difícil de valorar en su conjunto fueron las interpretaciones vocales de los cantantes por causas ajenas a ellos. La primera parte del concierto no se escuchó prácticamente nada. Los solistas subían y bajaban del escenario micrófono en mano pareciendo canturrear las letras de las canciones sin que estas pudieran escucharse bien debido a un volumen excesivamente bajo, manifestando así un descuido imperdonable por parte de los técnicos de sonido del Auditorio. La orquesta tapaba casi por completo a las voces y en ocasiones se tenía la sensación de ver al cantante mover la boca sin articular sonidos; debido a esto, uno se zambullía en la interpretación instrumental olvidándose por completo del cantante. Algo debió ocurrir durante el  intermedio, puesto que, gracias a los dioses, el error quedó subsanado en la segunda parte, en la que, por fin, pudimos escuchar con claridad las divertidas explicaciones del director y después, disfrutar de las voces de los cantantes sin necesidad de acudir a nuestra memoria musical, en el caso de obras conocidas, y a la “imaginación armónica” en el caso de las obras desconocidas. Debido a que la primera parte del concierto no puedo valorarla en este sentido, pasaré a la segunda, en la que destaco la interpretación vocal en las obras de Los Miserables (Schoenberg/Boublil): Bring him home (Jeremy Blossey), Stars (Damian Humbley) y I dreamed a dream (Clare Foster).
Puesto que solamente pude disfrutar plenamente de la segunda parte del concierto, la experiencia  general me supo a poco.

Al final el programa, todo el mundo, excepto los ansiosos que nada más escuchar la tónica final salían corriendo del recinto, esperábamos el pertinente bis, que llegó engalanado de una originalidad excelente y convertido en una anécdota biográfica del propio Kynan Johns. Tras su explicación, Johns abandonó a la orquesta en el escenario como director para regresar a los pocos minutos vistiendo una casaca y convertido en cantante, tras lo cual, se arrancó a cantar a dúo con Damian Humbley lo que parecía ser una composición suya en la que dos príncipes discutían en un bosque sobre cual de sus princesas era más hermosa; tras esto, Kynan, convertido de nuevo en director, nos ofreció una versión de la canción Amigos para siempre en la que participaron los tres solistas.

Fue una manera extraordinaria de llegar a la comida. El ciclo de Música para Recordar del Auditorio, en el que se incluía este concierto, sin duda será recordado como una experiencia diferente en la que el director jugó un papel importantísimo aportando frescura, modernidad y elegancia.

Una reseña de Lourdes Martín-Serrano, musicóloga.

martes, 15 de julio de 2014

STRAUSS A LA ESPAÑOLA


Día: 22 de diciembre de 2009
Hora: 22,30h.
Solistas: Liudzmila Lazarchick, soprano
Tatsiana Tretiak, sorpano, soprano
 Elena Shevedova, soprano
Orquesta:
Strauss Festival Orchestra con ballet
Director/a:
Aidar Torybaev, Nikolai koliadko, Alexander Titov
Obras: Johann Strauss II (1825- 1899)
Valses, polkas, marchas



Veintidós de diciembre: ambiente de Año Nuevo vienés en el Auditorio Nacional de Música de Madrid a cargo de: la Strauss Festival Orchestra y del Strauss Festival Ballet Ensemble. Ambos, un proyecto surgido en 1910 y que lleva cada año la música de Strauss a nuestros auditorios con ocasión del Año Nuevo.

El Auditorio a las diez y media de la noche del citado día veintidós de diciembre, era un hervidero de personas que acudían ansiosas a escuchar en Madrid la interpretación de las famosas polkas y valses de Strauss II (1825-1899), que todos los primeros de año nos ofrece por televisión la Orquesta Filarmónica de Viena.

El programa, comenzaba abriendo la velada con la más que apropiada Obertura El Murciélago, siguiéndolo a ésta, obras como: Rosas del Sur, la polka  De caza… y como final de esta primera mitad, interpretaron la Sinfonía “de los adioses”, (adagio) de Haydn.
En la segunda parte nos ofrecieron, entre otras obras: El vals del Emperador, Cuentos de los bosques de Viena, la polka Klipp klapp, Sangre vienesa…

La interpretación a cargo de la orquesta fue la esperada, los músicos supieron transmitir al público la alegría y dinamismo de los valses y polkas vieneses, salvando algunas idas de tempo; no así el ballet, que nos sorprendió desde varios frentes: desde el punto de vista estético: con un baile aflamencado que iba acorde con el vestuario de las bailarinas, provisto de volantes, claveles en el pelo y abanicos, y desde el punto de vista visual: mediante su baile descoordinado y desacompasado con la orquesta.
De esta manera, valorando la importancia del elemento visual, el concierto no consumó el objetivo de permitir al oyente transportarse completamente a la Viena imperial del siglo XIX, dejándolo, así en un estadio intermedio entre los grandes bailes vieneses y un espectáculo propio de la feria de Sevilla con un regusto a vals.

Sin embargo, cabe valorar también el aspecto humorístico durante el transcurso del concierto, así en la interpretación de la polka De caza, uno de los integrantes de la orquesta, provisto de gorro y escopeta amenizó la polka simulando la caza de un pato de peluche.
La sinfonía “de los adioses” de Haydn, comenzó con la aparición en el escenario de uno de los percusionistas de la orquesta que provisto de un silbato y una pancarta que rezaba: “Si no pagas no tocamos”, preparó al público para la salida paulatina de los músicos del escenario durante la interpretación de la obra.
Durante la interpretación de la polka Champaña, el director y otro de los músicos brindaron con champán.
También los músicos intervinieron en la interpretación de algunas marchas y polkas con gritos y vítores.

Otro de los aspectos a comentar de este concierto fue la intervención de la solista Elena Shvedova en algunas de las piezas como el aria de Adela de “El Murciélago”, o “Cuentos en los bosques de Viena”.
La soprano, en sus primeras apariciones en escena cantó sin demasiada brillantez, flojeando en los agudos y siendo sepultada por la orquesta en los graves, pero poco a poco fue empastando la voz con la textura orquestal hasta ofrecer una perfecta interpretación del vals Voces de primavera, consiguiendo de esta manera, arrancar al público una gran ovación al final del concierto.

Como bis interpretaron  El Danubio azul acompañado una vez más por el ballet y La marcha Radetzky empañada por las acostumbradas palmadas a destiempo por parte del público, y que, a pesar de los vanos esfuerzos del director por dirigir al público, se hicieron durante toda la obra. Bien es sabido que dirigir al público asistente es trabajo arduo para cualquier director que se precie.

En conclusión, la impresión global del concierto no fue del todo satisfactoria; ya que dejaba intuir al oyente estar asistiendo a un concierto bastante poco ensayado y coordinado.



Lourdes MS Figueroa
                                                                       Crítica publicada en la revista virtual Inventio Magazine