Niccolo Paganini fue aquel extraordinario violinista del XIX al que su físico tétrico y solemne y su forma de tocar extremadamente virtuosística le valieron el apelativo en toda Europa de “El violinista del diablo”. Según las crónicas de la época, sus conciertos causaban furor y sus interpretaciones provocaban desmayos entre las damas del público. Según cuenta la leyenda, hubo alguien que aseguró haberlo visto invocar al diablo, postrarse ante él y repetirle un juramento. Así dijo aquel testigo: “Le dijo que su alma era suya a cambio de tocar como un ángel. Se encendió una luz que me cegó, Paganini se puso de pie y siguió su camino”. La leyenda hoy continúa viva.
Lourdes Martín-Serrano
¡Vaya anécdota! Imagino que escucharle tocar debía de ser toda una experiencia...
ResponderEliminarSaluditos :-).
¡Hola Marsar! Pues sí, verle tocar tenía que ser espectacular. Violinista legendario.
EliminarSaludos,
Lu